SER DEPORTISTA Y VEGETARIANO, ¿ALGO IMPOSIBLE?

 Al principio de la humanidad, la ingesta de alimentos que satisficieran las necesidades nutricionales del hombre se basaba en los vegetales, fuentes ricas y abundantes en el entorno en que se desarrollaba el ser humano. Hoy, aunque las sociedades desarrolladas no tienen su base dietética en este tipo de alimentos, se registra un incremento de la población que, por distintas causas, han optado por recurrir a dietas vegetarianas.

Desde el punto de vista de la medicina preventiva, las bondades de una dieta vegetariana son incuestionables. En primer lugar ha mostrado una gran eficacia para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como, hipertensión, diabetes y problemas de obesidad. Por otro lado, en diversos estudios epidemiológicos se ha documentado que dichas dietas, previenen el desarrollo de determinadas enfermedades. Así. La relación entre los componentes de la dieta y el riesgo de desarrollar cáncer está bajo revisión y estudio.

Para los deportistas existe un beneficio añadido al sustituir alimentos de origen animal por nutrientes vegetales y es el alto contenido en hidratos de carbono que poseen estos últimos. Así, el atleta ve maximizada su capacidad para rellenar los depósitos de glucógeno vaciados en el entrenamiento y la competición.

Pero, a pesar de estos beneficios, también se le asocian a estas prácticas una serie de riesgos potenciales debido a que al no consumir ciertos alimentos ricos en determinados nutrientes, si el deportista no presta especial atención a su alimentación puede sufrir déficit de alguno de ellos, con el consiguiente perjuicio en su salud.

El componente principal de la dieta vegetariana son los alimentos vegetales, si bien pueden incluir huevos y/o productos lácteos. Estas dietas se clasifican en función del grado de exclusión de los productos animales:

 

Clasificación Alimentos incluidos Alimentos excluidos
Lactoovovegetariano Frutas, granos, leguminosas, nueces, semillas, vegetales, leche, lácteos y huevo Carne, aves, pescado
Lacto-vegetariano Frutas, granos, leguminosas, nueces, semillas, vegetales, leche y derivados lácteos Carnes, aves, pescado y huevo
Ovovegetariano Frutas, granos, leguminosas, nueces, semillas, vegetales, huevo Carne, aves, pescado, leche y derivados lácteos
Vegan Frutas, granos, leguminosas, nueces, semillas, vegetales Carne, aves, pescado, huevo, leche y derivados

 

Esta dieta parece estar asociada a otras prácticas de estilo de vida que se reflejan en su salud. En general, las dietas vegetarianas suplen las recomendaciones dietéticas, aunque se deben tener en cuenta una serie de aspectos para evitar deficiencias:

  1. Ingesta de energía
  2. Proteínas
  3. Hierro
  4. Folatos
  5. Vitamina B₁₂
  6. Calcio y Vitamina D
  7. Zinc

La dieta vegetariana debe ser vigilada de forma especial en las mujeres que practican deporte, ya que al combinar una dieta vegetariana con una ingesta baja en calorías puede generar problemas a medio plazo. Y en general, debe ser revisada por un profesional, ya que evitaremos deficiencias nutricionales con el consiguiente disminución del rendimiento deportivo

Tradicionalmente muchos expertos han considerado que, si bien los atletas de fondo si pueden llegar a ser vegetarianos sin que ello afecte a su rendimiento, los velocista y corredores de mediofondo deben huir de esta dieta, ya que podría afectar a su ingesta proteica y, en última instancia, a su constitución muscular. Sin embargo, la mayoría cambiaron de opinión en 1991 cuando el campeón mundial de 100m lisos anunció que se había convertido meses atrás al “veganismo”. Era Carl Lewis.

 

Artículo: Ana Sierra

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