La psicoterapia puede ser más útil que los antidepresivos

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Cómo afectan realmente los fármacos a las personas

 

Cada vez los reclamamos más y por eso se prescriben de forma masiva. Frente a esto se plantea un debate en el que se nos pide a usuarios y sanitarios ser responsables en su consumo.

 

La corriente crítica por parte de psicólogos y psiquiatras opina que este tomar antidepresivos aturde a los pacientes y oculta la manifestación de los síntomas pero no los cura. No se trata de que ejerzan sobre ellos un efecto placebo pero tampoco logran en el paciente esa ansiada normalidad, sino que ésta es aparente.

 

Un ejemplo sencillo lo encontramos en la ingesta de alcohol. Cuando una persona toma unas copas se desinhibe y pierde la timidez, pero esto no significa que esta persona se cure y logre vencer esa timidez, se trata sencillamente de que el alcohol está provocando un efecto solamente mientras se toma pero no cambia la condición de esa persona de forma perenne.

 

A esto hay que sumar otros argumentos en contra como pueden ser los efectos nocivos para el sistema nervioso de tomar un antidepresivo de forma prolongada o la sensación del paciente de necesitar continuar con el tratamiento para no padecer una recaída. Se habla aquí de una dependencia psicológica a este tipo de fármacos. Es el principal argumento para quienes defienden que la psicoterapia es más eficiente que los psicofármacos.

Cuando los antidepresivos están para ayudarnos

En el otro lado están los defensores de las teorías que argumentan que a veces el cerebro tiene carencia de alguna sustancia; del mismo modo en que el organismo puede tener temporalmente una falta de vitamina C o vitamina D, por ejemplo. Y es aquí donde se habla de la falta de serotonina en el cerebro como factor importante en las depresiones, por lo que un nivel bajo de esta sustancia se equilibra con antidepresivos.

 

Los tranquilizantes también son altamente útiles para situaciones concretas, permitiendo que la persona enfrente el problema de manera más eficiente.

 

Una situación de depresión está muy unida a dificultades para conciliar el sueño, y esa deficiencia en el descanso es contraproducente. Si se consigue que la persona descanse con un sueño reparador a través de hipnóticos (pastillas para conciliar el sueño), estará más preparada para enfrentarse a su día a día.

 

Por tanto, quizá la clave no esté tanto en una negación del uso como en un uso responsable y guiado de los psicofármacos.

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