Oxímetros de pulso: por qué te pueden ayudar en tus entrenamientos de altura

Los oxímetros de pulso son aquellos aparatos que mayormente se utilizan en los hospitales o centros de salud con la finalidad de medir la saturación de oxígeno en la sangre. Son pequeñas bandas que se ponen alrededor del dedo y envían información a un pequeño monitor. Si es portátil la información la podemos observar en una pantalla.

Los primeros en utilizar este tipo de aparato eran los pilotos y los atletas que hacían entrenamientos de altura. Ya que el oxígeno ahí tenía poca presencia. Actualmente los usan deportistas de diversas disciplinas y pueden usarse en entrenamientos que tienen que ver con la resistencia.

 

¿Cómo funciona?

Como ya se dijo antes, este aparato se pone alrededor del dedo y emite una luz, la cual atraviesa el tejido del dedo hasta llegar al otro extremo. Dicha luz choca con los glóbulos rojos que son los que van cargados de hemoglobina, y por estos se puede determinar cuánto oxígeno es el que se está gastando.

Para los deportistas cuenta con funciones extras. Como lo son la de permitir hacer un control de la frecuencia cardiaca, índice de perfusión y ritmo de respiración.

El proceso dura tan solo unos pocos segundos para realizar la lectura.

 

¿En qué ayuda en los entrenamientos de altura?

Ya que estos monitorizan en tiempo real el pulso del deportista, es ideal para entrenamientos donde se pone a prueba la capacidad pulmonar. Como es el caso de las alturas. Permitiendo así saber de manera detallada los datos de salud relacionados con la resistencia y la oxigenación del organismo.

Se sabe que mientras mayor sea el nivel de altura, menor será el oxígeno que está presente en el ambiente. Por lo tanto el cuerpo humano siempre buscará la forma de adaptarse a los cambios, y aquí es donde este aparato juega un papel muy importante. Ya que ayuda a saber el progreso que se tiene cada vez que pasa el tiempo.

 

Es muy importante tener en cuenta que en altitudes altas se tiene que mantener un ritmo de entrenamiento que no presente esfuerzos excesivos para el cuerpo. Solo será recomendable subir la intensidad de los entrenamientos cuando la capacidad cardíaca y pulmonar trabajen de manera óptima. Y siempre hay que mantener un chequeo diario para saber en qué capacidades se está al momento de realizar un entrenamiento.

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