¿Por qué ocurre la sobrepronación?

El salir a correr o practicar alguna actividad física es sano y gratificante para el cuerpo, pero a veces esto no resulta ser tan sencillo como parece, ya que muchas personas no están acostumbradas y por lo tanto presentan varias molestias en la espalda, pies y rodillas.

La pronación es algo que forma parte natural del cuerpo y es la forma en la que rota el pie hacia adentro para de esta manera distribuir el impacto que se tiene al tener contacto con el suelo, por esto es que a veces puede pasar lo que se le conoce como la sobrepronación.

La sobreponación interrumpe la alineación natural del cuerpo y causa un mayor impacto cuando el pie tiene contacto con el suelo, lo que pone a las personas en un mayor riesgo para desarrollar cualquier tipo de lesión.  Esta ocurre cuando el pie se mantiene en pronación durante un periodo de tiempo más largo de lo normal.

 

¿Cuál es la razón más común?

Las causas más comunes y frecuentes de la sobrepronación son la falta de movimiento normal del tobillo, ya que si este rota no puede doblarse hacia atrás de la forma correcta y no permitirá que la rodilla se desplace hacia adelante lo necesario, lo cual dificultará lo que se refiere a realizar un movimiento del cuerpo hacia adelante.

 

¿Qué pasa si empezamos a sufrir sobrepronación?

Esta produce una tensión principal en el dedo gordo y en el que le sigue, lo que ocasiona inestabilidad en el pie.

La rotación excesiva del pie provoca una rotación superior de la tibia en la parte inferior de la pierna, dando como resultado una mayor incidencia de tablillas de la espinilla, llamado síndrome de estrés tibial media y causa dolor en la rodilla.

El mayor riesgo de estas lesiones y dolor en el talón pueden ser el resultado de la tensión en los ligamentos y tendones del pie.

Para corregir el movimiento del pie existen zapatos, plantillas y prótesis para el control del movimiento.

 

Prueba para saber si sufres de sobreponación

Mientras estás parado, debes poner los pies separados al ancho de los hombros. Asegurándote de que estos y los dedos están apuntando hacia adelante. Después en una posición de sentadilla se ponen las rodillas a una flexión o por debajo de 90 grados evitando que los talones toquen el suelo.

Si no, puedes realizar esto, quiere decir que existe una gran posibilidad de que la pronación se deba a la inflexibilidad de tus tobillos y eso es lo que debe corregirse.

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